Cómo empezó todo

Durante la década de los años 80, poco a poco el paisaje tradicional del queso holandés comenzó a ser algo más diverso. Un quesito francés para acompañar una copa y también una lonchita de queso sabroso en el pan, cada vez iban cobrando más popularidad. Como el queso viejo, aunque desafortunadamente para los amantes, la calidad en aquella época era bastante variable. El queso viejo solía ser muy quebradizo y la corteza era tan dura e impenetrable que a menudo había que recurrir a las tiritas después del corte. Es por eso que en 1985 la familia consideró que era el momento de desarrollar un queso madurado rico en cristales pero de textura untuosa y por lo tanto cortable. Ya con algunos años de experiencia vendiendo quesos de puerta en puerta, la familia conocía muy bien cuáles eran las características que sus clientes más apreciaban en el queso. Buscaban un queso que respiraba Ámsterdam: de carácter propio y pronunciado. Un queso que se distingue del resto.

Con mentalidad Amsterdanesa

No hay otra ciudad como Ámsterdam. Una ciudad donde se trabaja a tope para vivir a tope. Desde la Edad de Oro, el espíritu libre y empresarial del holandés es algo muy arraigado entre los amsterdaneses. Esa iniciativa empresarial, la idiosincrasia y el orgullo, eran las características que inspiraban a la familia Westland. En su primera etapa como queseros, utilizaban un edificio en la calle Lijnbaansgracht para madurar los quesos. Durante esos primeros años, el carácter contrastante de la ciudad y sus habitantes se ha instalado en los corazones de la familia y con eso también en el queso de Old Amsterdam.

La elaboración del queso Old Amsterdam

Old Amsterdam está hecho de leche de pastoreo proveniente de las praderas holandesas. Luego agregamos cuajo y fermentos lácticos para iniciar el proceso de caseificación. El sabor único del queso se debe a los fermentos lácticos. Los desarrolladores del queso de los Westland han tenido que experimentar durante mucho tiempo para encontrar la composición ideal de los fermentos lácticos para el queso Old Amsterdam. Al final, la perfecta combinación de ingredientes naturales se encontraba en Melkbak 4, el tanque de leche núm. 4. Hasta el día de hoy, nuestro fermento láctico M4 es el secreto mejor guardado de la quesería.

El alma del queso

La respuesta a la pregunta de cómo hacer un queso maduro pero de textura untuosa a la vez, se encontró en Italia. Los queseros ya durante generaciones, llevaban fabricando sus quesos con cristales y cortables. El secreto de los italianos está en sus praderas que aportan los componentes líquidos de la leche. Durante la caseificación, el suero se separa de la cuajada, los componentes sólidos de la leche. El suero se recoge para luego, una vez enfriado, ser devuelto al proceso. Según los italianos, ese es el momento en que el queso obtiene su alma.

El proceso de maduración tiene su ciencia

Los creadores de la familia Westland volvieron a consultar con sus compañeros del sur de Europa. Esta vez en busca de ayuda para establecer el proceso de maduración de Old Amsterdam. La maduración del queso es muy importante porque determina el sabor final y la textura. Se creó un esquema estricto con cambios de temperatura y humedad para el queso Old Amsterdam. El sabor siempre prima por encima del tiempo de maduración, pero un Old Amsterdam suele madurar durante unos 8 meses.

Fórmula de éxito internacional

A día de hoy, más de 60 países están disfrutando del peculiar carácter de este queso. Tenemos nuestras propias queserías en Ámsterdam para la venta y nuestro sabor a menudo es galardonado con premios internacionales. Algo que, como empresa familiar, nos enorgullece enormemente.

¿Has oído hablar del queso de cabra Old Amsterdam?

Onze Old Amsterdam is in verschillende vormen te krijgen, voor ieder wat wils dus!

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